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El tema de la inseguridad ciudadana dejó de ser un problema público, porque se ha instalado dentro de la familia. El miedo al asalto con violencia es cada día mayor y muchos se preguntan ¿Es posible combatir la delincuencia?
A través del trabajo realizado en Fundación Paternitas, hemos llegado a las siguientes conclusiones:

– Que le falta de oportunidades es la primera causa de la delincuencia
– Que es indispensable un acompañamiento en el tiempo a los beneficiarios.
– Que sin inserción educacional y laboral en los adultos, no se rompe el círculo de la delincuencia.
– Que estamos frente a un problema de Estado donde tenemos que unirnos gobierno, empresa privada y particulares.

La marginación estructural de este grupo de personas, está relacionada, en la mayoría de los casos, con dos o tres generaciones de pobreza material y espiritual y marginalidad.

El actuar de cada persona en la vida es directamente proporcional al medio donde vive, a la familia, al colegio, a las amistades, a los modelos que se tienen.

Las conductas pasan a ser normales, esa violencia, ese odio tan grande es habitual y lo hacen generalmente para soportar esa vida insoportable que les ha tocado y se traduce en violencia en el sexo, droga y alcohol y se escudan en esa falta de identidad, en ese “no ser nadie en la vida”, pero al mismo tiempo, nos están diciendo que no quieren morir, que quieren vivir.

Nuestra respuesta, por lo tanto, es que hay que hacer algo para que cambien y lo tenemos que hacer, pero lo primero es cambiar nosotros la mirada que tenemos hacia ellos.

Al abordar el tema de la delincuencia podemos constatar que la preocupación primera de la ciudadanía se centra en la reclusión de quienes cometen delitos y en pedir que la rehabilitación y la readaptación social se hagan dentro de los recintos penales.

El actual sistema de privación de libertad, o la derivación a establecimientos que carecen de regimenes adecuados, han dejado en evidencia no sólo la escasa capacidad rehabilitadora sino que, las conductas desadaptativas se potencian, si el medio no ofrece para su educación y reinserción social, líneas claras de formación.

En unos meses más una de ustedes va a ser la primera dama de la nación, y queríamos tenerlas aquí para presentarles la metodología de trabajo de la Fundación e invitarlas para que juntas iniciemos una apasionada defensa de la dignidad humana.

Porque luchar por la dignidad humana es un compromiso con la paz, luchar por la dignidad humana es un compromiso con la justicia en nuestro país.

Consuelo Correa de Eguiguren
Vice Presidenta Fundación Paternitas