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Jonathan Patricio Rivas Fernández 31 años, cayó en la droga a los 13, llegó a la Comunidad Terapéutica El Monte en enero de este año, por poli consumo. Su padre agricultor y su madre dueña de casa de la localidad de Los Aromos en Padre Hurtado. Reconoce que tuvo una niñez con muchas carencias económicas, pero en general muy feliz. Confiesa que influyó en su adicción a las drogas el desapego emocional por parte del padre, asegura que no era una persona afectiva y vincula este hecho a su temprano consumo.

Trabajó por más de 10 años como maestro maquinista de camiones, encargado de pintar los tambores de estos vehículos, conformó su familia y tuvo una hija que actualmente tiene 10 años, y vive con la mamá, en el sur. “Seguí consumiendo a pesar de tener un buen trabajo y una buena remuneración, faltaba constantemente por estar drogado, quería que me despidieran para obtener mi indenmización, finalmente lo consiguí y con ese dinero me compré un departamento para establecerme, pero mi relación de pareja comenzó a empeorar, estaba mal con mi señora y finalmente nos separamos, eso me llevó a una gran depresión y a un consumir mas distintas drogas”, señala Rivas.

Durante el año 2014, estuvo sin ocupación y dedicado sólo deambular y a conseguir drogas, ni el no saber de su hija le importaba. Debido a que cometió un robos menor, para conseguir recursos para obtener droga tuvo un proceso con la justicia.
Actualmente Jonathan, que trasnmite tranquilidad con su mirada clara y transparente, está experimentando un proceso de cambio y se siente orgulloso de lo que ha conseguido y está convencido de seguir adelante con el proceso de rehabilitación: “siento que voy avanzando y estoy compenetrado en el tratamiento, por mi hija quiero salir adelante, este es mi segundo proceso de recuperación. Voy controlando y sintiendo más mis emociones”. El efecto de la droga es tan poderoso que impide, en muchas ocasiones, sentir emociones; es decir no sientes pena, rabia, ni compasión por nada, sólo quieres consumir más y más y buscar la menra de como obteneral, como siempre digo, te sientes anestesiado”, asegura Rivas.

Está comprobado científicamente, que la droga genera cambios químicos en el organismo y hay daños que quedan para siempre, como algunos casos que se han visto en la Comunidad El Monte que les ha afectado la memoria y han olvidado leer y/o escribir. Así como Jonathan muchos pueden reencontrarse con la vida a través de los procesos de humanización que se realizan en este centro de Paternitas, donde el objetivo de recuperación va ligado a un proceso de acompañamiento y acogida tanto para el beneficiario como para su grupo familiar con amor, dedicación y profesionalismo, para que puedan hacer un cambio de vida y logren una mirada más esperanzadora para el futuro, como la que hoy tiene Jonathan Rivas.