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A partir del mes de mayo los beneficiarios de El Centro de Rehabilitación de Drogas, de Fundación Paternitas cuentan con una nueva Capilla, lo que es muy significativo en lo espiritual para ellos y para el equipo de profesionales que allí trabajan. Esta idea partió en el 2010, cuando se inició la construcción de un domo, con la clara intención de que fuera la Capilla de la comunidad.

Cada año se avanzó con mucho trabajo y esfuerzo, hoy es una realidad, aunque faltan los recursos para completar las bancas, igualmente se ha convertido en un lugar de oración y reflexión para los beneficiarios.

“La Capilla se ha realizado en su totalidad con la mano de obra de los mismos usuarios de esta comunidad, y los gastos han sido cubiertos por medio de donaciones de la comunidad y recursos de Fundación Paternitas”, asegura Luis Maulen, Coordinador General del Centro.

Los materiales usados en la construcción de los muros son mangas de nylon, arena, tierra y cemento. La puerta y la ventana se realizaron con madera de roble, gracias a una donación de un benefactor. El techo se confeccionó de madera y tejas asfálticas y por el interior el cielo se cubrió con vulcanita.

El trabajo en el huerto

En el Centro de Rehabilitación existe un gran huerto y un invernadero donde se realizan los diversos procesos para tener una producción de hortalizas tales como; lechugas, ajos, repollos, habas, choclos, cilantro, tomates, ají, zapallos italianos, porotos y albaca.

Con todos estos productos  se realiza un procedimiento que se inicia con la plantación de la semillas, cuidados del crecimiento, desmalezado, riego y finalmente la cosecha. Todos estos productos son para uso de la propia comunidad y contribuyen al auto abastecimiento. En este proceso existe un aprendizaje terapéutico de contacto con la tierra y del cuidado de una planta que finalmente podrán disfrutar del regalo que son los vegetales y frutos cosechados y cultivados de forma natural.

“La idea es que todos nuestros residentes  experimenten el beneficio del contacto con la tierra y desde ahí lograr un aprendizaje de la utilidad y la ventaja de mantener un huerto orgánico familiar, ya que el día de mañana lo podrían realizar en sus propios hogares y con eso tener la posibilidad de una entrada económica”, asegura Luis Maulen.